jueves, 26 de noviembre de 2009

Este verano me encontraba tan cansada, tan desanimada que decidí dejar a un lado todo aquello que me preocupaba.
Evite estar en los sitios y en aquellas situaciones que me producían angustia, lo cual significó que me alejé un poco de mis amig@s.
Me encontraba mal por la mononucleosis esa que me pillé que me dejó un cuerpo... mal porque veía que pasaba el tiempo y en mi vida todo seguía igual, mal por la situación que viviamos con mi cuñado y su pareja, por mi madre y sus problemillas de salud, se me juntaron varias cosas que dije hasta aqui!! no puedo más... y decidí preocuparme por lo que realmente me importaba en esos momentos y disfrutar del verano sin más.

Para empezar decidí dedicarme más tiempo a mí y no pasarme los días llamando a una amiga u otra para quedar con ellas y preocuparme por sus vidas porque si no lo hago yo, los días pasan y no sabemos nada como ocurre ahora mismo, sólo que ahora no me preocupa como antes, cuando puedo las llamo pero ya no me estreso porque no tenga tiempo para ir a verlas a sus casas.
Con mi cuñado, casi que he tomado la misma actitud, hace meses que no sé nada de él y lo que sé es por sus padres, de ella aún sé menos y la verdad es que no me importa, me duele por él, por la relación que teníamos y que está echando a perder por la actitud que ha tomado con todos pero él sabrá.
Ni siquiera me llama ni a mi ni a su hermano para preguntarnos cómo va todo, o qué nos ha dicho el médico, y me duele, me molesta su indiferencia, pero ya no me quita el sueño el intentar llevar una buena relación con ellos, estoy cansada de hacerlo y de llevarme una vez tras otra los mismos palos.

Este verano cumplió mi contrato de trabajo y como siempre llegamos al acuerdo de que estaría un par de meses fuera y volvería a reincorporarme entonces, así que he tenido mucho tiempo libre, los primeros días me dediqué a hacer una limpieza general en casa, después ayudé a mi hermana a preparar la habitación de la peque y por lo demás a disfrutar de todo lo que tenía delante.

Siempre pensé que ver a mi hermana embarazada me causaría una gran frustación y mucha tristeza sin embargo ocurrió todo lo contrario, desde el primer momento me ilusioné con esa pequeña que sabía que iba llenarme de alegría, me hacía ilusión comprarle ropita, acompañar a mi hermana al médico, el último mes se me hizo larguísimo porque no veía la hora de tenerla en brazos y ver su carita.

Con Antonio me sinceré aún más, le dije aquellas cosas que sentía que me preocupaban, nos hicimos aún más complices, pasábamos más tiempo juntos, volvimos a hacer cosas los dos solos, hicimos que el dolor que sentíamos por no cumplir nuestro sueño fuera disminuyendo y nos centramos simplemente en disfrutar de nosotros de lo que teníamos, de nuestros planes, disfrutamos nuestras vacaciones.

El día que me llamó mi hermana desde el hospital para decirme que la noche antes se había ido y que ya había empezado el parto me puse muy nerviosa, ya estaba cerca la hora de ver a mi sobri y me moría de ganas por verla, pasamos todo el día en el hospital esperando, me encontraba mal, estaba mareada y no tenía ganas de comer, creía que era todo por los nervios... cuando por fin nació por la tarde y la vimos ahí tan pequeñita, llorando, mi madre y yo nos abrazamos emocionadas, eché tanto de menos en esos momentos a mi padre pero sentía que estaba allí con nosotras viviendo esos momentos.
Cuando por fin pude cogerla en brazos, lloré, no sé qué me pasó, me causó tanta ternura que no podía dejar de mirarla y pensar lo feliz que me hacía esa pequeña.

Al día siguiente era fin de semana, había comprado churros para desayunar y en cuanto me sente en la mesa y los vi me fuí al baño a vomitar, cuando volví hablando con él nos dimos cuenta que tenía un retraso de quince días y con todo el jaleo de la peque yo ni me había enterado, no le dimos mucha importancia porque mi ciclo no es muy regular y para fastidiarme había meses que incluso no me venía, pero ese día hablando los dos no sé qué pasó, es como si se hubiera encendido de nuevo la ilusión y los dos pensamos lo mismo.
No desayunamos, nos fuímos a una farmacia a comprar un test y en cuanto llegamos a casa lo hice y en seguida vi cómo aparecían las dos rayitas, no podía creerlo, llamé a Antonio, estaba temblando, él también...

viernes, 13 de noviembre de 2009

Después de pasar muchos días angustiada, nerviosa, sin poder dormir... por fin esta noche conseguí dormir tranquila, soñar contigo, darme cuenta de que estás creciendo en mi interior, que no son imaginaciones mías todos los cambios que día a día estoy notando en mi cuerpo.

Ayer por fin pudimos verte, escuchar tu corazón fue tan emocionante que no pude evitar llorar viendote tan pequeñito ahí en la pantalla y sintiendo que realmente te tenía conmigo.
Ver la cara de Antonio y sentir como su mano me agarraba con fuerza mientras mirábamos esa pantalla me emocionaba tanto que me costaba respirar y aguantar toda la emoción contenida.

Y ahora... ahora no puedo dejar de mirarte